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Ecosistemas litorales

Los ecosistemas litorales pueden ser considerados, en términos de diversidad biológica, como “hot spots”, con una biodiversidad florística y fitocenótica gravemente amenazada, donde se agrupan, tanto elementos de la flora y fauna, como a los hábitats y, por ello, a los espacios naturales en su conjunto.

Las zonas litorales de Andalucía comprenden los territorios costeros desde el límite con Portugal hasta el límite con la comunidad Murciana, es decir, la costa de las provincias de Huelva, Cádiz, Málaga, Granada y Almería.

En este territorio se pueden distinguir dos zonas bien definidas.:

  • Las costas de influencia atlántica, que se extienden desde la desembocadura del río Guadiana, hasta Gibraltar. Se trata de una costa baja, que se corresponde con la parte más hundida de la Depresión del Guadalquivir, en la que destacan, por una parte, zonas inundadas a modo de marismas y saladares y, por otra, sistemas dunares, en los que se encuentran extensas playas y las dunas de mayor desarrollo, tanto en superficie como en longitud de todo el litoral español. En este tramo del litoral se pueden distinguir también acantilados y roquedos de cierta importancia, principalmente en el área del Estrecho de Gibraltar y otros puntos de menor magnitud.

  • Las costas mediterráneas se inician a partir de la mencionada localidad de Gibraltar y se extienden hacia el este y noreste. El diseño y modelado de las costas del litoral mediterráneo andaluz está muy relacionado con condiciones estructurales propias y la proximidad al mar de las Cordilleras Béticas en esta zona, dando origen a una costa casi rectilínea en la que se alternan macizos montañosos con un relieve muy acusado, con estrechas playas y calas entre ellos. Esta estrecha franja costera toma mayor envergadura en la parte más occidental de la costa de Almería, el Campo de Dalías, que presenta una amplia llanura de sedimentación con un sistema dunar bien definido intercalado con zonas inundadas.

Por su posición en la parte más meridional de la Península Ibérica, así como por su proximidad al continente africano, las costas andaluzas ocupan posiciones intermedias entre las latitudes medias y el cinturón intertropical del planeta. Igualmente presentan una situación muy particular, con un sector de costa expuesta al Océano Atlántico y otro al Mar Mediterráneo, factores que, junto a la propia climatología y biogeografía, son determinantes de una elevada riqueza ecosistémica y biótica.

Así, a la propia naturaleza de litoral como espacio de interfase entre el medio marino y continental, en el caso del andaluz se suma su condición de “ecotono” o de lugar de encuentro entre ambientes muy variados, tanto a nivel climático, terrestre (geológico, edafológico, estructural y fisiográfico) y acuático (condiciones mareales, termohalinas, dinámica litoral, etc.) que dan lugar a una franja especialmente valiosa, rica y singular. Se trata por tanto de un espacio conformado por una gran diversidad de hábitats y ecosistemas que se caracterizan especialmente por su dinamismo y complejidad de funcionamiento entre los que se establecen fuertes relaciones de interacción e interdependencia y, donde residen numerosas especies de flora y fauna de elevado interés y grado de especificidad. Estos hábitats litorales, por su condición mixta o de ecotono, suelen caracterizarse por una elevada productividad y diversidad biológica, especialmente en los humedales: marismas, estuarios y otros hábitats de aguas dulces y salobres.

Señalar también que los ambientes litorales de Andalucía han sido sometidos a fuertes presiones de origen antrópico: turismo, urbanizaciones, actividades recreativas, invasiones de especies foráneas, etc., que han fragmentado y alterado, en los últimos 60 años, su estructura, composición y funcionalidad, lo que implica una amenaza para el estado de conservación y su valor patrimonial.